POSTRE VS PLATO FUERTE

POSTRE VS PLATO FUERTE

El plato principal de un menú se considera el plato más contundente, por eso se le denomina también plato fuerte. El porcentaje equilibrado de los alimentos tiene gran importancia, se considera: 50% de proteína, 20% de carbohidrato o almidón, 20 % de vegetales y por último 10% de salsa y decoración.

El postre es el último plato de la comida y se asocia con todas las preparaciones dulces, como son los helados, elaboraciones en pastelerías, postres emplatados y en algunos lugares, los quesos. Debido a que este ocupa el último lugar, en ocasiones se le da menos importancia de lo que realmente tiene, cuando en realidad es el cierre con broche de oro de una comida completa. Debido a esto, a veces se recorta de manera considerable la aportación de ingredientes de buena calidad y se pierde el impacto deseado.

Muchas veces cuando salimos a restaurantes, pedimos un plato que en la carta se ve delicioso, pero al final no cumple con nuestras expectativas y terminamos dejando la mitad y es que la mala experiencia gastronómica puede significar la ruina hasta del más lujoso banquete. Por eso, es de suma importancia que cada uno de los ingredientes sean seleccionados cuidadosamente. En el caso de los postres, la calidad es primordial y un ahorro puede resultar mucho más caro al final de una cena o comida desfavorable.

En cambio, creo que a todos nos ha pasado que al terminar de comer, sin importar que tan llenos podamos estar, con gusto aceptaremos deleitar un buen postre.

El postre hace que inconscientemente al quedar con amigos o familia, siempre pensemos en ese lugar que tanto nos gustó; que se nos haga agua la boca de tan solo pensarlo. Para muchas personas el postre forma parte del momento más atractivo de la comida, por lo que esto hace definitivamente que un postre sea mucho más importante que un plato fuerte para conquistar a un cliente.

Recuerda, el postre es a la comida, como la cereza al pastel.

LA TRAMPA DE ELEGIR POR PRECIO Y NO POR CALIDAD UN GELATO

LA TRAMPA DE ELEGIR POR PRECIO Y NO POR CALIDAD UN GELATO

Muchas veces creemos que, porque los productos llevan el mismo nombre, son iguales, o tienen las mismas características y entonces decidimos adquirir el más económico.

La diferencia de los productos no radica solo en su costo, como equivocadamente lo pensamos, es en sí la calidad del mismo, la unión de los ingredientes que lo conforman y el proceso de preparación. Ahora bien, puede ser que si comparamos a simple vista, se observan parecidos, y más para la persona que no es muy observadora o amante de los postres, pero no es hasta que el sentido del gusto entra en acción, cuando descubrimos la diferencia entre uno y otro: el sabor.

Y es que todas las personas, sin lugar a duda, manejan una memoria de sentidos, siempre recordamos aquel paisaje hermoso a la vista, la sensación de las manos en la arena por primera vez, los fuegos artificiales del sabor de un helado al paladar.

Un verdadero gelato se elabora empleando sólo productos naturales, con leche y nata de las mejores granjas locales e ingredientes frescos de primera categoría: sólo así se consigue el mejor sabor. Además, contiene un bajo porcentaje de grasa y también se le añade menos aire en el proceso. 

El proceso de elaboración es lento, y se deja que los ingredientes se conozcan, se revuelvan y descansen juntos. El resultado es un gelato muy cremoso, de textura suave e intenso sabor, totalmente irresistible. Los estudios han enseñado cómo las personas se quedan con el sabor de un buen gelato en su mente y regresan a repetir su sabor favorito las veces que pueda. No es solo el disfrutar un postre cremoso y agradable al paladar; sino un sabor específico que tanto gustó y quedó grabado en la mente. 

El secreto para obtener una calidad óptima yace en el uso de una base con ingredientes claves. Elaborar la base no es trabajo fácil y requiere poder lograr un balance perfecto entre la calidad y cantidad de azúcares, grasas, estabilizantes y emulsionantes. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de escogerlo. A veces, el más barato contiene más aire, grasas vegetales y sabores artificiales, y eso hará sin duda que el sabor y la textura cambie y falle la calidad.

Ahora que ya lo sabes, tú decides si rendirte al delicioso sabor de un buen gelato o ahorrar un poco. La clave está en probar y dejar que tu memoria hable. 

LA IMPORTANCIA DEL POSTRE PARA LLEVAR LA EXPERIENCIA DE TU HUÉSPED AL MÁXIMO.

LA IMPORTANCIA DEL POSTRE PARA LLEVAR  LA EXPERIENCIA DE TU HUÉSPED AL MÁXIMO

Ya sea un viaje de negocios o de placer, todos, sin lugar a duda, buscamos tener una experiencia completa en lo que a hospedaje se refiere. Desde una habitación impecable hasta el buen trato como clientes. El hecho que el hotel ofrezca alimentos ricos en variedad, sabor y calidad, evita que sus huéspedes busquen opciones externas. Conseguir que un huésped entre con una expectativa y salga con la satisfacción de una buena experiencia, se logra dando un servicio completo.

El complemento perfecto para la comida o cena

Para ofrecer esta experiencia, una buena comida o rica cena, acompañada de un postre delicioso y agradable al paladar, garantizan la satisfacción del huésped. Comúnmente se suele decir: “Después de una buena comida, siempre hay hueco para un buen dulce”. Sin embargo, pocos son los hoteles que cuidan esta parte, justo ahí es en donde se encuentra la diferencia. Podemos tener la seguridad que un restaurante cálido, con un menú atractivo y bien elaborado, con ingredientes de primera calidad y con una amplia selección de postres de la casa, es y será un éxito garantizado.

Los postres que nunca fallan

Cuando se trata de seleccionar los mejores postres para nuestros hoteles y restaurantes existen algunas opciones clásicas y siempre eficaces para el deleite del huésped o comensal, entre los que se encuentran el pastel de chocolate y/o brownie con helado de vainilla, siendo éste el más sencillo a primera vista, pero a su vez el más elegido. Otra opción dentro de la gastronomía de los Estados Unidos es la famosa tarta de manzana, o el conocido e igual de popular postre italiano: el tiramisú.

Gelato: un mundo de posibilidades a la hora del postre

La variedad y posibilidad de creación de postres con gelato es tan grande que te sorprenderías: ¿qué tal disfrutar de un gelato sabor a pan de muerto en noviembre? ¿o el clásico arroz con leche? Nadie resistiría el antojo de saborear un gelato sabor flan de rompope o de capirotada. Y para diciembre un rico gelato sabor a buñuelos

Gelato con sabor mexicano

Nuestro país se caracteriza por tener una de las gastronomías más exquisitas y diversas del mundo con la que los turistas han quedado encantados y en cuestión de postres México no se queda atrás. Si queremos sorprender a nuestros huéspedes o comensales, tanto nacionales como extranjeros, la variedad que puede ofrecer el gelato con sabores mexicanos es vasta.

Imagínate la textura cremosa del gelato con el delicioso sabor de chocolate de Oaxaca y sabores exóticos como el tascalate (bebida tradicional de Chiapas a base de maíz, cacao, achiote, azúcar y canela), trufa negra, pinole, nogada, capulín y maíz rosa. Incluso, para quienes gusten de un gelato sorbete con “piquete” el sabor de jamaica con mezcal de gusano les encantará.

Diría aquel dicho tan marcado y tradicional de nuestro país: “Barriga llena, corazón contento”, y es que el postre, en este caso, será aquel que ponga el punto final de alegría al alma, poniéndole dulcecito al corazón. Así que ahora que conoces las posibilidades que tienes para deleitar a tus clientes e invitados, es momento de que tu hotel o restaurante se luzca a la hora del postre.

¿QUÉ LE PASA AL GELATO EN LA CADENA DE FRÍO?

¿QUÉ LE PASA AL GELATO EN LA CADENA DE FRÍO?

El gelato es uno de los alimentos que más se disfrutan en todo el mundo, por su delicioso sabor y porque nos ofrece un momento de placer en la vida. Para asegurarse de que llegue a nosotros en óptimas condiciones, tanto distribuidores como minoristas, deben asegurarse de que la cadena de frío por la que pasa el helado cumpla con lo necesario para mantener las propiedades del producto.

La cadena de frío del gelato y el helado es similar, sin embargo, existen algunas diferencias para cada caso. En este artículo te decimos el proceso y las temperaturas por las que pasan estos postres.

Naturaleza del helado

El helado está fabricado con una serie de ingredientes susceptibles a los cambios de temperatura: aire, agua, azúcar, grasa, proteínas (derivadas de productos lácteos), estabilizadores y emulsionantes, saborizantes, colorantes y frutas.

El aire constituye la mitad del volumen de un helado, determinando en gran medida su textura. El agua, por su parte, contribuye hasta con un 60% del peso del producto. Cuando el helado se encuentra en la temperatura recomendada, entre -20°C y -18°C, de un 80 a un 85 por ciento del agua congelada contribuye también a su textura.

Buena temperatura en todo momento

Durante el proceso de fabricación del gelato, el endurecimiento es un aspecto esencial. El endurecimiento ocurre de manera continua y se lleva a cabo cuando la mezcla pasa a través de un túnel ventilado a -35°C. Una vez que la mezcla está lista para su envasado se enfría nuevamente con rapidez a -15°C para prevenir la formación de cristales de hielo. A esta temperatura, como ya se mencionaba antes, la mayor parte del agua está congelada, lo que optimiza la calidad del producto para su almacenamiento.

A partir de este punto se deben evitar choques térmicos. Estos se deben a la variación en las proporciones de agua congelada y líquida que forman cristales de hielo. La temperatura de almacenamiento ideal para el helado en este punto es de -28°C, con una variación máxima de 2 grados por encima o por debajo de esta temperatura. 

Luego pasamos a la conservación del gelato. Para conservar el gelato es necesaria una temperatura de -18 grados centígrados, sin embargo algunos expertos heladeros refutan esa temperatura.

Durante su distribución, debe mantenerse una temperatura por debajo de los -25°C, sin embargo, en su punto de venta, el helado, debe permanecer a una temperatura no mayor a los -22°C, mientras que en las vitrinas del gelato debe haber una temperatura de -10 a -12 grados  con la esperanza que se vendan con rapidez. 

Para guardar el gelato, lo mejor es usar una cámara de congelación que lo mantenga entre -16°C a -18°C aproximadamente. El objetivo es que el agua descongelada de los contenedores del gelato en las vitrinas no cree cristales de hielo que dañen su textura.

La importancia de la cadena de frío

Cuando el gelato pasa del distribuidor al punto de venta, su temperatura, durante el traslado, no debe exceder los 20°C. Para lograr esto, la temperatura del aire durante la transportación se debe mantener por debajo de los 25°C, en caso de que se debe adaptar a las variaciones de temperatura en el aire o al abrir puertas en el transporte.

Como se mencionó antes, los choques térmicos se deben evitar, ya que cualquier variación de la temperatura afectará la textura del gelato. Es decir, si la temperatura pasa de cálida a fría y de vuelta a cálida, sin importar lo mínimo que sea, la textura no volverá a ser la deseada.

Cada paso en la cadena de frío tiene un impacto en el gelato, por eso, la temperatura se debe cuidar en todo momento; cualquier cambio lo dañará irremediablemente, lo que comprometería la satisfacción del cliente y resultaría en una pérdida del producto.