LA TRAMPA DE ELEGIR POR PRECIO Y NO POR CALIDAD UN GELATO

Muchas veces creemos que, porque los productos llevan el mismo nombre, son iguales, o tienen las mismas características y entonces decidimos adquirir el más económico.

La diferencia de los productos no radica solo en su costo, como equivocadamente lo pensamos, es en sí la calidad del mismo, la unión de los ingredientes que lo conforman y el proceso de preparación. Ahora bien, puede ser que si comparamos a simple vista, se observan parecidos, y más para la persona que no es muy observadora o amante de los postres, pero no es hasta que el sentido del gusto entra en acción, cuando descubrimos la diferencia entre uno y otro: el sabor.

Y es que todas las personas, sin lugar a duda, manejan una memoria de sentidos, siempre recordamos aquel paisaje hermoso a la vista, la sensación de las manos en la arena por primera vez, los fuegos artificiales del sabor de un helado al paladar.

Un verdadero gelato se elabora empleando sólo productos naturales, con leche y nata de las mejores granjas locales e ingredientes frescos de primera categoría: sólo así se consigue el mejor sabor. Además, contiene un bajo porcentaje de grasa y también se le añade menos aire en el proceso. 

El proceso de elaboración es lento, y se deja que los ingredientes se conozcan, se revuelvan y descansen juntos. El resultado es un gelato muy cremoso, de textura suave e intenso sabor, totalmente irresistible. Los estudios han enseñado cómo las personas se quedan con el sabor de un buen gelato en su mente y regresan a repetir su sabor favorito las veces que pueda. No es solo el disfrutar un postre cremoso y agradable al paladar; sino un sabor específico que tanto gustó y quedó grabado en la mente. 

El secreto para obtener una calidad óptima yace en el uso de una base con ingredientes claves. Elaborar la base no es trabajo fácil y requiere poder lograr un balance perfecto entre la calidad y cantidad de azúcares, grasas, estabilizantes y emulsionantes. Por lo tanto, hay que tener mucho cuidado a la hora de escogerlo. A veces, el más barato contiene más aire, grasas vegetales y sabores artificiales, y eso hará sin duda que el sabor y la textura cambie y falle la calidad.

Ahora que ya lo sabes, tú decides si rendirte al delicioso sabor de un buen gelato o ahorrar un poco. La clave está en probar y dejar que tu memoria hable. 

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