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¿PARA DAR LA BIENVENIDA A LA PRIMAVERA, UN GELATO?

El gelato, uno de los postres más antiguos del mundo, con sus recetas y sus procesos de producción, que se han ido refinando con el tiempo… Los primeros pasos se dieron hace más de 4.000 años. 

Según Marco Polo, en el 2.000 a.c. en China, ya se le ponía leche y zumo de fruta al hielo, aunque la técnica de mantenerlo frío, fue decisiva para el avance del gelato.

Los persas tomaron la delantera en el 400 a.c., consiguiendo almacenar la nieve que recogían de las montañas durante el invierno y tenerla igual hasta el verano. Utilizaban unos receptores de viento que mantenían la temperatura baja en un depósito subterráneo donde guardaban el hielo. Luego, lo añadían frutas, azafrán y otras especias. Se parecía a lo que ahora conocemos como un sorbete, que se servía a la realeza durante los meses más calurosos del verano.

Alejandro Magno y Nerón fueron grandes enamorados del gelato. Hacían lo mismo, utilizaban la nieve traída de las montañas, mezclada con jugos de frutas y vino. Si avanzamos en el tiempo y vamos a la Edad Media, nos topamos con el sharbat, un postre de hielo azucarado de origen árabe. En turco se tradujo como ‘serbet’, y este pasó al castellano como sorbete.  

En Italia el gelato ya tenía cierto tiempo. Su expansión comenzó cuando Catalina de Médici, contrajo matrimonio con Enrique II de Francia y llevó el gelato a la corte francesa. Allí, por primera vez se puso huevo a la mezcla. La nieta de Catalina se casó con un príncipe inglés. Y así, pasó de Francia a Inglaterra, de allí a toda Europa y, posteriormente a toda América durante la colonización. 

Aunque el gelato, tal y como lo conocemos actualmente, no apareció hasta que el siciliano Francesco Procopio dei Coltelli ingenió un método que homogeneizaba el azúcar, el hielo y las frutas de una forma más integrada, consiguiendo una textura parecida a la del gelato actual. 

En 1686, Francesco Procopio abrió en París el Café Procope. Este obtuvo una licencia especial del rey Luis XIV para comercializar una primera versión del gelato, hecho a base de limón y naranja y, más tarde, de vainilla y chocolate. Esto marcó la historia en muchos sentidos más allá del gastronómico, ya que fue, durante muchos años, el punto de referencia de tertulias literarias. Sus clientes habituales,  Rousseau, Voltaire o Diderot, quien escribió allí su famosa Encyclopédie.

El método de Francesco Procopio fue pionero en la elaboración de este dolce, pero la primera máquina de gelato como tal no vería la luz hasta 1913. Que es un cilindro de acero congelado y un batidor con aspas en la parte inferior que mueve rápidamente la mezcla a baja temperatura hasta conseguir la textura perfecta. 

Aunque su auténtica popularización se dio entre 1920 y 1930, cuando se creó el primer carrito de helados en Varese, una ciudad de la región de Lombardia. 

En el pueblo San Gimignano, en la Toscana, está la Gelateria di Piazza, donde podemos elegir el gelato de azafrán y piñones, hasta el de vino espumoso, pasando por el de ‘crema de Santa Fina’, la patrona de la localidad. 

Firenze, allí se encuentra Perché no!, una gelateria que lleva creando helados de sabores tan poco convencionales como el de rosas o el de lavanda natural, desde 1939. 

La bella Roma la gelateria más antigua de la ciudad, Giolitti, abierta desde 1890 en un establecimiento que conserva el encanto del paso de los años. 

Linda la historia del gelato ¿cierto? Te invitamos a visitarnos a Aldo´s Gelato en estos días de calor y refrescarte el día con nuestro cremoso gelato italiano, elaborado de forma artesanal con ingredientes de primera calidad. 

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